El libro Manso y Humilde refleja esas palabras, y revela una verdad central, aunque ignorada, sobre quién es Él para los pecadores y las personas que sufren hoy en día.
Algunos de nosotros tenemos una tendencia a pensar más en la realidad de la ira y del juicio de Dios, mientras que otros enfatizan su amor y misericordia ignorando su justicia. En “Manso y Humilde”, Dane Ortlund nos lleva por un camino que no ignora o deja de tratar con algún atributo de Jesús, pero que armoniza todas sus características bajo su esencia más fundamental: su amor y compasión.
Dios es amor, rico en misericordia, tardo para la ira, listo para perdonar y restaurar a una creación caída y quebrantada. Y es justamente su carácter de misericordia lo que lo lleva a odiar tan fuertemente el pecado. La intensidad del amor de Dios por sus hijos manifiesta proporcionalmente su celo por nuestra santidad y por querernos perdonar y restaurar.
Normalmente pensamos en la diferencia entre nosotros y Dios en términos de su poder, sabiduría o santidad, pero en “Manso y Humilde”, encontramos que también su compasión, junto con otros sentimientos de misericordia, son infinitamente más intensos y perfectos que los nuestros.







